¿Tenés que rendir filosofía? ¿Vas a empezar una carrera? ¿Estás cerca de los exámenes? Este artículo te puede ayudar a organizarte.

Antes que sigas leyendo, esto es sólo un artículo breve. También tenés a disposición un curso gratuito, con más detalles:

Si tu pensamiento no sabe adónde va,

de nada servirá que yo te indique el camino.

Estudiar no es simplemente leer hasta recordar. Es una actividad. Tiene sus estrategias, momentos y modos.

Este artículo está pensado para quienes estudian materias humanísticas, especialmente filosóficas.

Durante algún tiempo, coincidió mi período docente con mi período formativo. Había empezado a hacer reemplazos en el nivel terciario, mientras terminaba de rendir algunos seminarios de licenciatura. Dentro de la misma semana me llegó a tocar rendir ante tribunal y formar parte de un tribunal; ser evaluado y evaluar.

Los siguientes consejos (tips) los fui juntando desde mi propia experiencia, rindiendo y viendo rendir. Son errores que hay que evitar y estrategias para aprovechar el tiempo de un modo óptimo. No son trucos, ya que ellos implican una trampa para “salirte con la tuya”, sino estrategias para alcanzar un objetivo. La diferencia está en que uno busca sólo aprobar y el otro, aprobar sabiendo: siempre vale la pena saber.

Suele aparecer entra las frases de Les Luthiers: “lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe”. Sin embargo, no es menor la realidad de que el saber es poder. ¿Y si el que sabe no me quiere decir lo que sabe? ¿Y si me miente? Me puede cobrar lo que sabe. Me puede cobrar y no decirme todo lo que sabe. A nivel laboral, lo van a elegir a él y no a mí (ya sea una empresa, un cliente, etc.).

Por eso se insiste en no bajar trabajos armados, resúmenes, copiarse, comprar exámenes y títulos. Aunque la realidad nos muestre que los inútiles se pueden convertir en dueños o gerentes de una empresa, directivos de colegios, ministros políticos; precisamente estas injusticias se pueden subsanar desde el conocimiento. Por otro lado, eso es algo que nadie te podrá quitar.

Antes de empezar
  • Determiná tu lugar de estudio
  • Realizá un cronograma marcando las horas diarias dedicadas al estudio
  • Tené a mano el programa de la materia
Estudiar propiamente
  • Armá el apunte
  • Subrayá las palabras claves (y sólo las palabras claves)
  • Realizá esquemas y cuadros sinópticos
  • Repasá
Preparando el examen
  • Si el examen es con bolillas, prepará un esquema por unidad.
  • Si el examen es con tema, elegí el que más te guste. La ventaja es que empezás hablando. Evitás la incertidumbre de lo que te van a preguntar y la necesidad de ordenar las ideas en el momento.
  • Previsualizá las posibles preguntas que puedan hacerte.
  • El examen es para dar cuenta que comprendiste los temas, no para deslumbrar al docente. No busques innecesariamente un tema innovador, ya que te arriesgás a malas interpretaciones.
  • “¿Lo puedo decir con mis palabras?”; claro que sí, pero eso significa que los términos específicos se tienen que convertir en tus palabras. Después de al menos un año conviviendo con la materia, el lenguaje se modifica, o no se estudió. Un examen de filosofía, por ejemplo, significa poder hablar con el alumno comprendiendo los dos de qué están hablando.
  • Ensayá en voz alta. Al pronunciarlas, las cosas suenan distinto a cómo sonaban en nuestra cabeza. Además, hay palabras que probablemente no nos salgan y que tenemos que ensayar.
  • Repasá con otro. Vamos a ver si somos capaces de explicar claramente algo. Una explicación confusa desluce el examen.
  • Conocé tus muletillas. Un discurso plagado con la misma muletilla se vuelve cansador. Tenés dos opciones: o las eliminás o agregás más muletillas, para alternarlas.
  • Considerá las consignas. No es lo mismo definir que describir o ejemplificar.

Y lo más importante: el día previo a rendir comé bien y dormí bien. Normalmente hacemos lo contrario.

Otra cosa, lo peor que puede pasar es que rindas mal. No deja de ser una oportunidad de aprendizaje. Vas a saber qué faltó para la próxima. Siempre y cuando te hayas preparado. Si no estudiaste, no pierdas tiempo ni se lo hagas perder a tus docentes.

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